





















Bienvenidos, bienvenidas… bienvenides al viejo ateneo anarquista Al Margen. Sí… son ya 38 años que andamos zascandileando por Valencia. Dicen que somos los más antiguos de esta bonita ciudad, la antigüedad no es un grado, en todo caso hemos tenido más años para reflexionar sobre nuestras equivocaciones y no sobrevalorar demasiado nuestros aciertos. Sí, es cierto que nos llamamos al margen ¡a mucha honra! Pero nunca hemos estado al margen de la cultura crítica y alternativa que hace crecer a las personas.
Poétikas Al Margen intenta hacer crecer la cultura poética con riegos mensuales, normalmente solemos regar el primer sábado de cada mes, pero en esta ocasión nos hemos demorado una semana en el riego para estar aquí esta tarde junto a Vociferio, el festival poético de la ciudad de Valencia, y van 13, la poesía no cree en supersticiones.
Es bueno, es sano establecer redes entre las distintas vertientes y enfoques de la poesía, eso hacemos hoy, tender puentes entre Poétikas Al Margen y Vociferio. En poesía, como en todo lo humano, hay que apostar por la suma, nunca por la resta, así al final conseguiremos multiplicar que es mejor que dividir. Esas islas que son los diversos espacios poéticos si tejemos redes, si tendemos puentes sobre ellas, se convertirán en penínsulas que devendrán en continentes sobre los que podremos caminar con paso más firme y seguro para lanzar nuestros poemas al mundo. Larga vida a los puentes que tejen cercanías.
Hoy nos visita en Poétikas Al Margen una poeta, una amiga y además vecina que se ha venido a vivir al pueblo del “net de Nadalet que feia versos”, así llamamos, con su apodo, algunas gentes en Burjassot a nuestro paisano Vicent Andrés Estellés.
Esta poeta es Marta R. Sobrecueva y sobre esa cueva lanza alegremente al mundo poemas llenos de frescura, repletos de imaginación y originalidad, virtudes estas que adolecen ciertas poéticas actuales en las que el cerebro prima más que el corazón. Esa naturalidad que destilan sus poemas viene aderezada con pinceladas dadaístas que también ha prodigado en numerosas performances junto a su compañero de viaje, Álvaro Pichó, que nos han acercado al presente los dadá de hace 100 años.
Como soy persona de zarandajas y ya me estoy extendiendo demasiado, voy a ceder la palabra a un viejo amigo de Marta y de un servidor, con el que compartimos hace ya algunos años muchas veladas poéticas con nocturnidad y alevosía. Me alegraría, como Alegre que soy, que ese pasado poético que compartimos se convierta en presente. Larga vida a los puentes.
Damas y damos… damos la bienvenida a David Tras Tras Tras ¡Trashumante!