Ejemplo de literatura infantil comprometida, con dibujos y maquetación apropiados al caso y que demuestra la posibilidad tanto como la necesidad de una literatura para niños digna, que no los tome por subnormales y que los aleje de los deleznables productos Disney, mangas japoneses, y tantas otras papillas de mierda con las que bombardean sin piedad las sufridas neuronas infantiles.
¿Acaso, por ventura o maldición, oíste alguna vez hablar de trece felices calaveras, levantando andamios con la palabra para construir una enorme “A” inscrita en un círculo, que a su vez enmarca un león de piedra?
Con esas y otras tales maravillas toparás si perseveras en la audacia de recorrer estas páginas con mirada de buen agüero y las apuras hasta el último aliento, hasta la última hez.